BREVE CRÓNICA DEL XI CONGRESO DE LA FUNDACIÓN CABALLERO BONALD “LITERATURA Y NATURALEZA”
Autor: Darío Pérez Carvajal.
Jerez fue, del 21 al 23 de octubre, el principal foco de atención cultural de España gracias al XI congreso de la fundación Caballero Bonald, que con el título “Literatura y Naturaleza” reunió a más de 200 personas y que contó con la presencia de personajes de la talla de Caballero Bonald, Mario Vargas Llosa o Ian Gibson entre otros.
El acto de inauguración estuvo presidido por Pilar Sánchez, y José Manuel Caballero Bonald.
Como no podía ser de otra forma, todos aprovecharon la ocasión para felicitar a Bonald por el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca, el de mayor dotación económica de nuestro país, que le fue concedido recientemente al escritor jerezano. Asimismo, salió a relucir la obra del escritor y su estrecha vinculación con la naturaleza. Su emblemática obra “Ágata ojo de gato”, una obra enmarcada en la tierra mítica de Argónida fue un texto citado en no pocas ocasiones en los tres días de congreso. El paisaje de doñana ha sido el referente natural por excelencia de estas jornadas, el “edén sureño” junto al que nació Bonald.
Así como Argónida, nuestra querida tierra de Macondo y la obra de García Márquez también fue mencionada en varias de las ponencias. Bajo ese título tan sugerente “Literatura y Naturaleza” estas jornadas se convirtieron en un paseo por paisajes naturales y urbanos, míticos y reales, lejanos y cercanos tanto en el tiempo como en el espacio.
Conocimos, de manos de Miguel Delibes de Castro la importancia que ha tenido Doñana en la literatura. “No he encontrado una descripción mejor del paisaje del Parque Natural de Doñana que la hecha por José Manuel Caballero Bonald en el comienzo del libro Ágata ojo de gato. Esta descripción llega más profundo que cualquier aportación que la ciencia pueda hacer sobre el paisaje, la flora y la fauna del parque”.
Joaquín Araujo nos dejó, bajo el título “Los escritores de la naturaleza” profundas y acertadas reflexiones como esta: “Hay pocas diferencias entre un escritor y un bosque, un manantial y una poesía… Es el más bello espectáculo del universo contado por el más bello género artístico”.
José Ramón Ripoll nos dio un breve paseo a vista de pájaro por los textos de algunos de nuestros mejores autores donde pudimos disfrutar de ese bello espectáculo del que nos hablaba Araujo.
Aurora Luque nos traslado a otro espacio y otro tiempo, donde el paisaje es el mar y la literatura tiene toda la fuerza de los textos clásicos del mundo griego. Fanny Rubio nos desconcertó con su naturaleza urbana y nos llevó por calles, plazas, ambientes e incluso por los tejados del paisaje madrileño. Conocimos de mano de Armas Marcelo, José Esteban y Fernando R. Lafuente a los autores viajeros, esos que hicieron un género literario de la descripción misma del paisaje.
Julio Llamazares, Luis Alberto de Cuenca, Begoña García y Bibiana González Gordon también nos dejaron sus impresiones sobre el paisaje y la literatura.
Especialmente emotivo fue el recordatorio al psiquiatra y escritor Carlos Castilla del pino, una figura indispensable de las letras españolas además de un miembro activo del consejo asesor de la fundación que falleció el pasado mes de mayo.
El día de la clausura contamos, con una magistral conferencia de Ricardo Senabre que bajo el título “Naturaleza, memoria y paisaje literario” explicó la relación entre el paisaje y la literatura, cómo surge, cómo va transformándose el tratamiento y de cómo, a su entender, no hay paisajes en la literatura hasta el siglo XIX. A su juicio “lo demás, lo anterior, son paisajes convencionales, alegóricos o paisajes que tratan de mostrar una realidad perfecta por la sensación de que la realidad perfecta es el reflejo de la perfección divina. Pero el paisaje como tal que se transporta a la literatura es muy tardío, es una adquisición del siglo XIX y muy pronto se ve intercedido por otras preocupaciones”.
Juan Manuel Suárez Japón, ofreció una de las conferencias más esperadas:”El paisaje y la naturaleza como argumento literario de la obra de Caballero Bonald” en la que elogia al escritor jerezano a quien denomina “reiventor de paisajes”
El plato fuerte de esta última jornada vino de mano de Mario Vargas Llosa, a quien se le hizo entrega del premio Internacional de Ensayo “Caballero Bonald” 2008 por su libro “El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti”, un elaborado estudio sobre la obra del escritor uruguayo. Caballero Bonald alabó “al margen de su extraordinaria labor de narrador, la actividad de Vargas Llosa como crítico literario que ha alcanzado una proyección eminente. Con la obra premiada, el novelista rinde tributo a otro novelista predilecto, indagar en la obra de un escritor a través de una serie de soldaduras entre su vida y su literatura, supone sin duda un ejercicio gustoso pero también un tácito homenaje”. Personalmente, veo a Vargas Llosa como una de esas personas capaces de llenar cualquier estancia sólo con su presencia. También abordó el escritor la temática del congreso y manifestó que “ a través del paisaje hemos descubierto lo que somos, lo que sentimos, nuestras ilusiones y también nuestros prejuicios. El mundo natural como una proyección de la subjetividad humana”.
Juan Laminar, Jesús Fernández Palacios y Josefa Parra nos presentaron el número 12 de la revista “Campos de Agramante” que en esta ocasión está dedicada editorialmente a Carlos Castilla del Pino, una revista que recomendamos muy especialmente desde estas líneas.
Para clausurar este XI congreso de la fundación, el humanista Ian Gibson nos regaló su particular homenaje a Doñana y a Caballero Bonald con su conferencia titulada “La llamada de los ánsares”. Gibson, ornitólogo de toda la vida, explicó su relación con la naturaleza a través de los ánsares y cómo Doñana fue fundamental para decantarse por el estudio de nuestra lengua. Si no fuera por doñana y por la obra “Ágata ojo de gata” hoy no estaría aquí con ustedes, probablemente me encontraría en un congreso en algún lugar de Italia, nos explicó el escritor. En su conferencia pudimos constatar su carácter apasionado, su amor por la literatura y sus estrechos lazos sentimentales con la naturaleza y muy especialmente por Doñana.
Quisiera terminar con esta breve crónica dejándoles una recopilación a modo de pequeño frasco de esencias de algunas de las frases que se han dicho a lo largo de las tres jornadas que duró un congreso que sin duda ha superado ampliamente todas las expectativas de los asistentes y que agradecemos a la Fundación Caballero Bonald y a todas las personas que han hecho posible, una vez más, este encuentro cultural de primer orden donde la literatura encuentra el lugar privilegiado que le pertenece.
“El escritor no puede contar una historia que no esté previamente enraizada en una geografía específica, ya sea urbana o rural, real o imaginaria.”
Caballero Bonald
“La patria es lo que uno puede ver desde su ventana”
Caballero Bonald
“La literatura expresa un sentimiento y la ciencia busca una explicación a lo que vemos. Sin embargo, el misterio de la naturaleza atrae tanto a literatos como a científicos”
Miguel Delibes de Castro
“Científicos y literatos estamos condenados a vivir insatisfechos porque nunca conseguiremos desentrañar la perfección de la naturaleza”
Miguel Delibes de Castro
“Si la naturaleza es la materia prima de la vida, la vida lo es del arte, y el arte lo es de la cultura, por tanto, una cultura ecológica es lo más coherente que se puede poner en marcha en estos momentos”
Joaquín Araujo
“Cualquier paisaje es un estado de ánimo…”
Ricardo Senabre
“a través del paisaje hemos descubierto lo que somos, lo que sentimos, nuestras ilusiones y también nuestros prejuicios, el mundo natural como una proyección de la subjetividad humana”.
Vargas Llosa
“Cada escritor está inserto en un contexto que es su entorno y creo que vivimos muy separados de la naturaleza”
Ian Gibson
“La literatura ayuda a la gente a cambiar la vida, a mí me pasó”
Ian Gibson