…llueve en el patio del colegio,/es una lluvia lenta como de pasado,/lluvia que recuerda a otra lluvia…
Hablar del estado actual de la poesía en Cádiz es, en gran medida, hablar de Luis García Gil. Podemos decir que, lejos de los oficialismos –tan políticos ellos- y de los ecos que sus apellidos puedan sugerir, la obra de Luis nace del esfuerzo, la pasión y el trabajo de un diletante afortunado en genes, cuya virtud más sobresaliente reside en tener como máximo punto de pensamiento y expresión, la poesía. Y es que la poesía de nuestro poeta reside, ya sea en forma o contenido y en ambos a la vez, en todo de lo que su mano aflora para dar sentido a su existencia. Encontramos buena muestra de lo mencionado en su ya necesaria labor ensayística donde, de la canción de autor al cine, no es difícil saborear el hilo conductor que mueve su constante y fecunda creatividad. Pero es el verso el lugar y la hora señalada en que Luis nos toca directamente desde su misma persona. Sus poemas logran la universalidad de las emociones y los sentimientos desde la pureza, que sin máscaras y disfraces, hacen grandes a aquellos de los que mana, ya queden sus nombres más o menos olvidados. La pared íntima, primer libro de poemas publicado por el penoso servicio de publicaciones de la Diputación de Cádiz, nos revela las claves que han de marcar una poética abierta, respetuosa y coherente. Un año ha de transcurrir hasta el pliego de poesía Las gafas de Allen, de 2.008, que por motivos de edición, deja con la miel en los labios al lector que espera, tras una docena de poemas, algunos más, en edición más sólida y esmerada.
Tengan de la generosidad del poeta estos magníficos ejemplares:
Autor: Luis García Gil.
M.H
A Eduardo Flores
1
Boca amante y verdadera,
cayendo sobre la tierra,
amorosa certidumbre
que desatiende el estruendo
del fusil sobre la tierra.
En ti la noche callada
en la que habita el poema,
la noche agasajada
por la lírica del tiempo,
noche reducida a besos.
Cantará el gallo su copla
y el poeta seguirá
dándole forma al poema,
mientras mayo ya florece
como rayo que no cesa,
como las alas de un sueño.
Y la boca rodará
del jardín al cementerio,
del dulce amor primero
al postrero estallido de la rosa…
2
Los muchachos y muchachas
leen las “Nanas de la cebolla”.
Llueve en el patio del colegio,
es una lluvia lenta como de pasado,
lluvia que recuerda a otra lluvia.
El poema se adormila
en la voz de un niño:
“La cebolla es escarcha,
cerrada y pobre,
escarcha de tus días
y de mis noches”.
Nadie atiende realmente al verso
que expone el drama de una vida,
una mosca vuela impertinente
y una niña cruza en secreto
una carta de amor con otro niño…
Bosteza la mañana y el niño
prosigue la lectura del poema.
Llueve en el patio del colegio.
Es viernes. La profesora,
resuelta en luna,
está también lejos del poema,
está viajando muy lejos
de aquella cárcel de Torrijos.
Pero el poema se impone,
fulmina la mosca y la carta de amor,
termina conmoviendo, arrancando
la pereza de los corazones.
Llueve en el patio del colegio,
lluvia sigilosa como un verso
temblando en una cuartilla.
Los muchachos y muchachas
han leído las “Nanas de la cebolla”.