ESTRAFALARIO

 

 

 

 Autor: Javier Fornell.

 

Estrafalaria. No se puede resumir de otra forma la presentación de la obra coral de poesía de doce poetas gaditanos tan egocéntricos que aceptan ser comparados con los apóstoles o los doce signos del Zodiaco en alguna reseña de prensa. Tan egocéntricos que, lejos de la visión del poeta despistado amante del yo, es capaz de dejar al espectador sentado -o de pie- esperando oír los versos de su boca para, tras un instante de deleite poético, silenciarse.

 

Y es que los doce poetas que comparten páginas en Estrofalario saben llegar con sus letras a todos los lectores -u oyentes- que han tenido el placer y gozo de asistir a sus encuentros o encontrarse con sus versos encadenados a una hoja de papel blanca. Así, Juan Jesús Payán (Cádiz, 1978), José Aurelio Martín (Madrid, 1976), Eugenio Fernández Aguilar (Sevilla, 1976), Eduardo Flores (Cádiz, 1981) y Fernando (1979) e Ignacio Lobo (1985), Rosario Troncoso (Cádiz, 1978), Valero Cortadura (Cádiz, 1979) Israel Alonso (Cádiz, 1981) Macarena Jiménez Quevedo (Cádiz, 1978), José Simonet (Melilla, 1978) y Manuel Álvarez (Cádiz, 1978) crean un elenco de jóvenes artistas tan variado, como estrafalario. Desde las obras más intimistas de Eduardo Flores o Rosario Troncoso, hasta la sonrisa obligada al recordar junto a Fernando Lobo aquel fin de año de hace tantos años ya donde Sabrina enseñó sus encantos.

 

Y encantado quedas, como Alicia, a la que sigues paso a paso en esos cinco cantos que se quedan en dos de Valerio Cortadura. Y como ella, buscando la salida a estas páginas de verso inteligente, recorres una a una cada letra, buscando a ese Dios que escribe haikus en los sobres de azúcar de Israel Alonso. Y al final sientes que te ahogas, que el aire no te llega para terminar de leer cada letra, y como Macarena Jiménez te das cuenta que ese aire ya lo han respirado otros. No importa, en cada letra de este Estrofalario sobra lo necesario para sobrevivir. Por más que Manuel Álvarez quiera mostrarnos un manual de instrucciones, es mejor sentirse payaso y, como él, levantar la voz:

 

CONFIESO MI ADICCIÓN… pero no al canto en la ducha, sino a las letras de estos doce poetas, jóvenes y de gran futuro. Pero no puedo dejar de preguntarme ¿Cuánto tiempo habrá que esperar para volver a leer sus letras? Para algunos, menos, para otros, nos queda la esperanza de que poco. Pero no importa, perdonaremos su tardanza, como dice José Simonet, son hombres que miden sus palabras.

3 comentarios hacia “ESTRAFALARIO”

  1. Muy bueno Fornel, muy bueno. Aunque confieso que te iba a excomulgar por el primer párrafo… aunque lo has sabido arreglar. Para egocéntrico, egocéntrico TÚ.
    Un abrazo.

  2. Ah, perdón. Igual que yo he errado, y no es Fornel, sino Fornell con doble “L” no es Valerio, sino Valero, sin la desafortunada “i”, jejeje.
    Otro abrazo.

  3. ¡Esa i!… maldito word

    Y sí, sabía que el primer párrafo podría levantar ampollas… pero os lo merecéis. ¿Cómo tenéis la desfachatez de hacer una presentación tan cortisima?…

    Esta tarde nos veremos en el estreno de tus “Juguetes de Dios”

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